CELEBRADO SALTO, PERO GIL, ESCUDERO DEL CID

EL CELEBRADO SALTO DE PERO GIL, ESCUDERO DEL CID (SIGLO XI. TRAMACASTILLA)

EL CELEBRADO SALTO DE PERO GIL, ESCUDERO DEL CID (SIGLO XI. TRAMACASTILLA) En cierta ocasión, cabalgaba el Cid con sus mesnadas por las tierras altas de la sierra de Albarracín. Iba camino de Valencia, tras haber pasado unos días en el palacio de la Aljafería, junto al rey moro de Sarakusta, su aliado.

DOS PRETENDIENTES PARA ZAIDA, CELLA

DOS PRETENDIENTES PARA ZAIDA (SIGLO XI. CELLA) A finales del siglo XI, en la parte más oriental de la serranía de Albarracín, se alzaba un imponente castillo gobernado por el alcaide don Garcí Núñez, señor de Celfa, hoy Cella.

LA ETERNA ESPERA DE LA MORA DE GUADALAVIAR

LA ETERNA ESPERA DE LA MORA DE GUADALAVIAR

LA ETERNA ESPERA DE LA MORA DE GUADALAVIAR. La «cueva de la mora», La suerte estaba echada. Los guerreros cristianos dominaban la situación por doquier. Cuando le tocó la hora al reino sarraceno de Albarracín, que no podía esperar ayuda alguna, la mayor parte de la población mora permaneció en sus casas, pero sus principales responsables políticos huyeron hacia el Levante y el Sur.

192. LA PIEDRA HORADADA POR EL AMOR

LA PIEDRA HORADADA POR EL AMOR (SIGLO X. ALBARRACÍN), ABDELMELIC

LA PIEDRA HORADADA POR EL AMOR (SIGLO X. ALBARRACÍN). En el tiempo en el que Albarracín era gobernada por Abú Meruán, de la familia de los Abenracín, se escribió en sus sierras una de las más bellas historias de amor que se conocen.

LXXVI, legajo cartas reales, 65, 18 mayo 1330

Leg. de cartas reales. Núm., 65, 18 mayo 1330.

LA SOMBRA DE LA PRINCESA DOÑA BLANCA

159. LA SOMBRA DE LA PRINCESA DOÑA BLANCA (SIGLO XIII. ALBARRACÍN) Entre las varias torres de Albarracín, una muy hermosa lleva el nombre de doña Blanca, recuerdo romántico del pueblo albarracinense a una historia desgraciada. Porque Blanca, toda bondad y… Leer másLA SOMBRA DE LA PRINCESA DOÑA BLANCA

LA RECONQUISTA DE VILLEL

LA RECONQUISTA DE VILLEL, SIGLO XII, VILLEL, Guadalaviar, Setí Mahomat, aguja de salmar, Martín Pérez, Escondilla